Home Dinero Qué hacer con tu deuda para no caer default

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Prender la tele para ver el noticiero, meterse en los portales de noticias, escuchar la radio, cualquier tipo de conexión con la realidad deja temblando a más de uno cuando de economía se trata. Inflación, recesión, buitres, default…¡Socorro! Lo peor es que no todo se termina de entender y aunque intuimos que en algo esto nos va a perjudicar, no sabemos muy bien por dónde empezar a cubrirnos.  Pues bien, si de deuda se trata, te pasamos una breve guía sobre cómo reaccionar con tu propia deuda,  particularmente con los créditos bancarios.

  • En pesos a tasa fija: es la mejor de todas las deudas posibles si la tasa a la que está pactado el préstamo es menor a la inflación, lo cual es lo más probable si el préstamo data del año pasado o antes.  En el mediano plazo, el avance de precios y, previsiblemente, de tus ingresos, irá licuando el peso de las cuotas. Por eso, no te conviene desesperarte por sacarte esta deuda de encima, aun cuando tus ingresos no estén aumentando en la misma proporción que la inflación. Ahora bien: si obtuviste un crédito en los últimos meses y la tasa está por encima de 40%, entonces sí te conviene estar muy atenta a la evolución de la inflación porque, a menos que se dispare y entremos en un caos, difícilmente logres licuar las cuotas. El consejo es evaluar la precancelación (y sus costos) en cuanto tengas oportunidad.
  • En pesos a tasa variable: esta situación ya es algo más compleja y puede convertirse en un problema para vos si no seguís el tema de cerca. Seguramente tenés un préstamo  a  un plazo de por lo menos de 10 años, ya que para plazos hasta cinco años los bancos ofrecían mayormente la opción anterior (tasa fija), más segura. Particularmente en el mercado  los créditos hipotecarios, se difundió la modalidad mixta. Esto es, tasa fija los primeros tres o cinco años del crédito y variable a partir de ese momento. En cualquier caso, está claro que si sacaste un préstamo con interés variable, la tasa era al momento de tomarlo más baja que lo que hubiera sido a tasa fija si existía en ese momento la opción. Esto porque, precisamente, aceptaste correr el riesgo de que subiera la tasa. Que es exactamente lo que pasó a partir de abril cuando los bancos aplicaron una fuerte incremento de tasas. Esto fue unos meses después de la devaluación de enero, habrá que ver qué repercusiones tiene la crisis del default en un par de meses. Es probable que la tasa suba, así que preparáte. ¿Qué podés hacer?  Ir adelantando pagos en estos casos sí puede ser una buena idea ya que se reduce el capital de la deuda sobre el que se aplican esos intereses. Es clave consultar los costos de esta decisión y el impacto real que puede tener en nuestras cuotas, pero puede ocurrir que se logre neutralizar el costo del aumento de la tasa en el corto plazo con un beneficio adicional: si la suba te enganchó con gran parte del crédito por delante, en algún momento y con suerte bastante antes de que termines de pagar tu crédito, las tasas volverán a acomodarse hacia abajo y el resultado será que no sólo tendrás una menor cuota por menos intereses sino también por menos capital adeudado. Si, en cambio te agarró sobre el final de tu crédito, tu consuelo es pensar que el impacto dentro de todo es menor, ya que el capital adeudado sobre el que se aplican los intereses es relativamente bajo respecto del monto original. El problema más serio, claro está, es si no tenés la plata para ir precancelando. En este caso, lo más sano es que ajustes las cuentas lo máximo posible, que ni se te ocurra atrasarte con el pago de la tarjeta (ese crédito es mucho más caro que el hipotecario aun con el aumento de tasa) y que, eventualmente, si realmente no llegás con todo, te atrases con otros pagos que te cobren menos por la mora. Eso sí: sé realista y pensá que esta situación puede extenderse un tiempo con lo cual realmente evaluá la posibilidad de un reacomodamiento mayor de tu economía.
  • Deuda en dólares. La deuda en moneda extranjera, es decir, en dólares, es una especie en extinción pero aun así puede darse el caso que hayas contraído una deuda en dólares, lo cual está claro que no fue la idea más feliz que podrías haber tenido. Sacarte de encima ese peso es fundamental ya que es difícil prever en cuánto se encarecerá y en qué momento. Cualquier posibilidad que tengas de sentarte a negociar con tu acreedor, no dudes en aprovecharla. Si pudieras encontrar una fórmula de pesificación, aun cuando hoy te parezca una alternativa carísima, pensálo. Puede que hoy sea algo exigido pero no así más adelante.
  • Nueva deuda ¿sí o no?: Evitala, sobre todo si es para cubrir los gastos que hasta hace poco cubrías con tus ingresos.
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