Home Dinero Tu bolsillo Me indemnizaron ¿qué hago con la plata?

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Te quedaste sin trabajo, dejaste tu trabajo, negociaste un retiro o alguna variante similar: el hecho es que te encontrás con un buen pucho de plata y mucha incertidumbre respecto de cómo administrarla. Pues bien, como se trata de una situación que excede el análisis estrictamente económico, te dejamos algunos consejos que te ayuden, sobre todo, a evitar grandes errores.

  • Lo primero es comprar tranquilidad. Es decir, poné a resguardo de la inflación ese dinero, a mínimo riesgo. Sobre todo si el cambio laboral te agarró por sorpresa y es el único colchón que tenés.  No te podés dar el lujo de perder un centavo.  La opción más sencilla  y segura es dolarizar esa plata. Si la AFIP te permite comprar dólares, muchísimo mejor. También es la opción más práctica porque tener dólares es casi tener efectivo, algo que probablemente necesites mientras encontrás la manera de generarte nuevos ingresos.
  • Lo segundo es tomarse un tiempo, dentro de los límites lógicos y posibles. Un cambio de trabajo, sobre todo si es después de varios años, indefectiblemente tiene un impacto emocional grande. A veces es liberador pero si no fue buscado, probablemente afecte nuestra autoestima y eso interfiera en nuestras decisiones a futuro. Asi que es necesario enfriar la cabeza y ser bastante realista respecto de en cuánto tiempo podés volver al ruedo y cuánto dinero podés llegar a ganar. Estas previsiones son algo complejas de hacer en este momento porque la economía está algo complicada, lo que puede dificultar tu búsqueda. Por eso, sé lo más austera que puedas con tus gastos así estirás ese dinero lo máximo posible.
  • Pasado el primer impacto y, tal vez ya en plan de generar nuevamente algún ingreso, lo que tenés que evaluar para invertir el dinero de la indemnización es el objetivo. Por ejemplo, lo más probable es que, al menos durante un tiempo y aunque ya estés trabajando otra vez, necesites reforzar tu entrada de plata. Entonces, lo ideal es colocar la indemnización en una inversión lo más segura posible pero que te genere una renta. Una cochera es un ejemplo típico.  También se puede pensar  en equipos profesionales de sonido o video para alquilar a productoras de publicidad o salones de eventos, aunque esto requiere de algo de conocimiento y también de contactos. Fijáte en qué tenés mayores posibilidades.
  • Si, en cambio, tu plan es aprovechar este cambio para pegar un volantazo y no volver a la relación de dependencia, el análisis debe ser mucho más amplio del mero “cómo aprovecho mejor la indemnización”. Se trata de una elección de vida y el éxito dependerá de muchísimos otros factores. Pero sí hay una consigna básica si es que estás decidida a jugarte ese dinero en un proyecto propio: asegurá las cuentas de tu casa. Un emprendimiento propio, ser tu propia jefa es genial pero no va a servirte de nada si en eso corrés el riesgo de dejar sin atender las necesidades básicas tuyas y de tu familia.
  • Existen otros dos grandes NO a la hora de usar ese dinero: no a “invertir” en cualquier bien que nos genere gastos y no a las inversiones financieras que no entendemos a fondo. Hay, por estos días, demasiado riesgo en los mercados como para jugarte esa plata.