Home Consumo Buen Plan Crédito o efectivo: cómo conviene pagar las vacaciones de invierno 2016

por EconomiaSOS – 30

En apenas dos semanas llegan las vacaciones de invierno y aquellos que aún no resolvieron su plan vuelven a plantearse la pregunta del millón sobre una modalidad que hizo furor en los últimos años: ¿está bien o está mal pagar las vacaciones en cuotas? Claro que ahora las condiciones cambiaron: el dólar ahora puede subir imprevistamente -tal como ocurrió hace unos días- y los precios, dada la cercanía de la fecha, se encarecieron hasta 30% respecto del año pasado (no en todos los casos ni en todos los paquetes, la evolución de precios es bien dispar). Por otra parte, las ofertas y promociones para pagar en cómodas cuotas sin interés ya no abundan tanto como hacia fines del año pasado y está descartada la opción de pagar en cuotas con interés ya que las tasas son prohibitivas, bien por encima de la inflación que puede esperarse para los próximos meses. ¿Entonces, las cuotas convienen o no?

La regla general dice que no conviene pagar cuotas por un período más largo que la vida útil del bien o servicio que se adquiere. Es decir, no tendría lógica, si se pudiera, estar pagando cuotas por diez años para comprar un auto si seguramente lo cambiaremos antes. Para las vacaciones y los viajes, sin embargo, esta regla no necesariamente aplica. Normamente uno ahorra durante el año para las vacaciones o incluso durante más tiempo si es un viaje especial por lo que las cuotas -si fueran sin interés- podrían ser alguna forma de reemplazar ese ahorro. Queda analizar si es o no sano aplicar este mecanismo.

La respuesta es digna de economistas porque es bien ambigua. Las vacaciones son un gasto que probablemente de una manera u otra terminemos realizando y pueden ser consideradas un gasto de calidad (tiempo de recargar las pilas, de pasar tiempo con la familia, de vivir experiencias que tendrán impacto más allá del momento en que transcurran). Con lo cual, pagarlas con tarjeta y en cuota no debería ser un problema si con ello evitamos desembolsar de una sola vez lo ahorrado durante el año para las vacaciones.

Sin embargo, el panorama cambia cuando pagamos con tarjeta en cuotas porque en realidad no nos alcanza la plata. Puede que se trate de una oportunidad, como ocurrió en toda la era del “dólar barato” sobre todo hacia fines del año pasado cuando se vivía una sensación de “ahora o nunca” para la realización de gastos en moneda extranjera pero ese contexto ya no es el mismo. Por eso, como norma, comprometer recursos por encima de nuestras posibilidades recurriendo al endeudamiento para un gasto recurrente –como las vacaciones, que felizmente, se dan todos los años- es una mala práctica.

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