Home Consumo 5 pasos para no fallar cuando comprás

chica haciendo compras

No son épocas para comprar cualquier cosa y gastar de más. Ir al súper hoy puede convertirse en una trampa de la que es  difícil salir indemne. Por eso acá te damos un paso a paso súper simple que te va a ayudar a mantener la billetera bajo control.

1)      Siempre la lista. Ir al súper con una lista “en la cabeza” sólo va a hacer que te arranquen la cabeza en la caja. La lista llevála en papel y respetála. Lo que incluiste es lo que necesitás; el resto es pura tentación. Acordáte de sumar los pedidos de todos los integrantes de la familia que sean pertinentes y tratá de ir sola (sin niños). En lo posible, andá con el tiempo necesario para evitar comprar cualquier cosa con el apuro pero tampoco te pierdas toda la tarde entre las góndolas buscando el mejor precio; solo vas a terminar comprando más productos y probablemente más caros del mareo que vas a tener.

2)      Chequeá los precios en la caja. Si cuando la cajera te da el ticket, el monto te resulta extrañamente elevado o, al menos, bastante por encima de lo que vos habías presupuestado, controlá los precios que te cobraron. Es muy común en tiempos de inflación acelerada que el sistema de los supermercados actualice los precios (para arriba, obvio) más rápido de lo que los corrige en la góndola. Atenti.

3)      Compará. Cuando la compra es excepcional o te sorprende el precio de un determinado producto  que creías era mucho más accesible, una gran aliada es internet. Aunque no compres on line, sí podés comparar un montón de precios en apenas minutos sin moverte de tu casa. Eso te hacer ir con una idea bien clara de lo que se consigue en el mercado antes de ir a averiguar personalmente y exponerte a la verborragia de vendedores seductores con argumentos engañosos.

4)      Promociones=danger. Las promo 2×1, 50% descuento en la segunda unidad o por rubros pueden ser una pegada, siempre y cuando se trate de productos que estaban dentro de tu plan original. En esos casos, aprovechálas. Pero no compres sólo porque viste que está el descuento. En cambio, si pensabas comprar  algo y ves que un posible sustituto (carne por pollo, por ejemplo) está de promo, no lo dudes y cambiá los planes.

5)      Priorizá en qué gastar. Querer ahorrar en todo lo que comprás es imposible porque podés llegar a conseguir un precio más bajo pero no siempre vas a estar contenta con la calidad o características y en algunos casos lo vas a sufrir y vas a buscar una compensación. Por eso, lo ideal es identificar aquellos productos o servicios que no querés reemplazar y en los que estás dispuesta a gastar. Eso sí, si hace falta, aplicá la tijera por otro lado.

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